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PINACOTECA

A juicio de los responsables de la Fundación, el embellecimiento del edificio contribuía también a la eficacia formativa de la institución y así, en el año 1880, los fideicomisarios de Fernando Blanco decidiron encargarle a Federico de Madrazo y Kuntz (Roma 1815 – Madrid 1894) la realización de varios retratos del filántropo y de sus albaceas. La elección del artista fue sin duda un acierto de los responsables de la Fundación, puesto que Madrazo era ya un artista de prestigio excepcional y un pintor de enorme sensibilidad y agudeza. Este pintor, especializado en el retrato, tenía ya una gran reputación coma primer pintor de Cámara de la reina Isabel II, como director de la Academia de San Fernando y como director del Museo del Prado.
Los ocho retratos conservados en la Fundación son de una extraordinaria relevancia. Fueron obras realizadas en los últimos años de actividad del artista, en un momento en que acostumbraba a usar con profusión fotografías como modelos. Fue la fotografía el medio que permitió, la ejecución de los retratos póstumos de Fernando Blanco de Lema y de sus albaceas residentes en la isla de Cuba.
En 1884, Madrazo entregó los dos retratos del filántropo, ambos de similar composición. Por estas dos obras se pagaron, según consta en las cuentas de la Fundación, 30.980 reales. Cuatro años después, el pintor realizaría los seis cuadros restantes. En ellos retrataría a los cuatro primeros albaceas de Fernando Blanco y, en dos ocasiones, al apoderado Vicente Vázquez Queipo. Estos seis retratos están firmados y datados en 1888, y tanto el apoderado como los albaceas se rodean de una orla oval con una inscripción pintada en la base, en la que se describen los títulos y méritos de cada uno de ellos. En el inventario de sus pinturas, realizado por el propio Federico de Madrazo, el pintor anotó que cobró por estes seis retratos la cantidad de 29.000 reales.
Pese a estar lógicamente oscurecidos por la presencia de los óleos de una figura de la importancia de Federico de Madrazo, podemos destacar entre la colección artística de la Fundación, otras pinturas de particular interés. Así pues, destacan las seis obras de temática religiosa del conocido pintor sevillano Francisco Díaz Carreño, discípulo aventajado de Federico de Madrazo y merecedor de diversos premios en exposiciones nacionales. Dentro de la general corrección de estas obras habría que destacar el cuadro “Virgen del Rosario con el Niño”, un lienzo de gran calidad por su matizado colorido y la sensibilidad y la dulzura con las que representa la figura de la Virgen con el Niño.
Eduardo Urquiola y Aguirre es el autor de otro retrato de importancia conservado en la Fundación. Este artista vizcaíno, nacido en 1865, estudió en la Escuela de San Fernando y se convirtió también en un retratista cotizado y premiado. En el año 1916 se le pagaron 1.500 pesetas por la ejecución de un retrato de D. Vicente Quiroga Vázquez, 5º fideicomisario de D. Fernando Blanco de Lema entre los años 1900 y 1913.
Finalmente, el maestro de dibujo del Colegio, Ramón Mosquera Ruíz-Vidal, el cual participara en Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y fuera profesor de la Escola de Bellas Artes y Oficios de Madrid, realizó durante el curso 1895-96, dos cuadros con los Sagrados Corazones de Jesús y María. Estos dos cuadros estaban destinados a la decoración de la capilla del centro, y nos muestran un pintor, en palabras de José Luís Díaz-Castroverde Lodeiro, autor del libro “El Señorío de la Casa de Sonán en su Jurisdicción, Gobierno y Hacienda durante los siglos XVI al XX”, “notable, extraordinario retratista que penetra en la personalidad formal e íntima de sus retratados, sin concesiones a actitudes intrascendentes. Su obra nos sorprende gratamente por la perfección y exquisito tratamiento del dibujo, junto a la utilización de un cromatismo adecuado al efecto plástico que el artista pretende para mejor aproximarnos al estudio introspectivo de los personajes retratrados”.