gravado la virgen del pez - copia

LA COLECCIÓN

El ideal de la Fundación no se limitaba a la tradicional labor educativa. Buscaba no sólo formar al alumno con asignaturas, conocimientos, datos técnicos, humanísticos o científicos, sinó que tenía la alentadora determinación de fomentar un desarrollo integral del ser humano, y para eso consideraba imprescindible el cultivo de un cierto gusto estético. El propio edificio que albergaba el Colegio constituía, en su sobria dignidad, un ejemplo de los ideales artísticos que la Fundación pretendió esparcir desde su nacimiento.
Todas las adquisiciones de obras de arte y elementos decorativos, todos los motivos ornamentales, desde las pinturas o grabados a los quinqués o a los interruptores eléctricos de porcelana, tuvieron como última finalidad la propia instrucción del alumno, la educación de su buen gusto. Fruto de esta filosofía idealista, la Fundación se fue haciendo con una más que meritoria colección artística que se iniciara años antes de la propia construcción del Colegxio.
Evidentemente, las piezas más sobresalientes de esta colección artística de la Fundación son los 17 cuadros de distintos pintores (8 de Federico de Madrazo) y la propia Capilla del Colegio, donde reposan, en sepulcro de mármol blanco, los restos del filántropo ceense.

Pero además, los patronos de la Fundación consiguieron del Ministerio de Instrucción Pública la donación de 36 grabados, colección que recopilaba obras de algunos de los mejores grabadores contemporáneos, coma Bartolomé Maura, Fernando Selma, Eugenio Lemus o Joaquín Ballester, y de la que sólo se conservan 11 piezas de las 36 originales.
La Fundación conserva tres placas de bronce, grabadas a mano, obras, todas ellas, del grabador y azabachero Enrique Mayer Castro, así coma una completa colección de orfebrería religiosa procedente de la fábrica madrileña de Meneses.
Esta preocupación por el arte se trasladó al ámbito educativo. Las colecciones de yesos y láminas se empleaban en las clases de dibujo como modelos. En 1903, se adquirieron dos interesantes figuras de yeso para embellecer la escalera principal del Colegio-Instituto de la Fundación. Una era unha copia del Sátiro en Reposo de Praxiteles, pero la otra, era una obra de mayor calidad, una representación de Ganímedes, modelada por Álvarez. Este artista había recibido de Napoleón, en el año 1804, una medalla de oro por esta misma escultura.