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COLEGIOS

Los trabajos de construcción del Colegio-Instituto se iniciaron el 2 de agosto de 1880. El 6 de mayo de 1884 se colocó la última piedra del torreón central del prominente edificio que dominaba la villa, aunque diversas obras y reformas interiores retrasaron dos años más el comienzo de las actividades docentes. Fue el 2 de octubre de 1886 cuando D. Dionisio Barreda, catedrático de la Universidad de Valladolid y primer Director del Colegio-Instituto de la Fundación, pronunciaba el discurso inaugural. Vicente Vázquez Queipo (apoderado en España de los primeros albaceas) había tenido el buen criterio de supeditar el diseño del edificio (obra del arquitecto madrileño José María Aguilar) al programa educativo preparado por Acisclo Fernández-Vallín, Consejero de Instrucción Pública y promotor de varias reformas educativas en la España del siglo XIX. En las obras se invirtió la cantidad de 185.921,77 pesos.
La Escuela de Niñas, sede del Museo de la Fundación Fernando Blanco de Lema desde el año 2001, obra también del arquitecto José Mª Aguilar, se edificó sobre el solar de la casa natal de D. Fernando Blanco de Lema. Se iniciaron las obras de construcción de la primeira fase de la antigua Escuela de Niñas el 30 de abril del año 1882, y se terminaron prácticamente un año después, el 11 de mayo del año 1883, aunque no se inauguró hasta el año 1887 debido a una serie de denuncias relacionadas con la proximidad del antiguo cementerioo de Cee. En ella recibían educación los párvulos (niños/as) hasta los siete años y las niñas hasta los catorce. Los niños, cuando cumplían los siete años, continuaban sus estudios en una aula destinada a efecto en el Colegio-Instituto, que recibía en nombre de Escuela de Niños.
En Galicia, en las primeras décadas del siglo XX, más de la mitad de la población era analfabeta. En el mundo rural la enseñanza elemental se cubría, en su mayor parte, con las llamadas “escolas de ferrado”, en lugares mal acondicionados en los que maestros, poco o nada cualificados, impartían conocimientos muy rudimentarios (leer, escribir, hacer cuentas y algo de religión). Las escuelas eran mantenidas por los padres, y la falta de asistencia de los niños a clase era la norma ante la indiferencia de las autoridades. Estas carencias educativas, fueron siempre señaladas por nuestros intelectuales como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo social y cultural de Galicia.
El proyecto de Fernando Blanco de Lema no fue una experiencia aislada. Entre los años de 1904 y 1936 se construyeron en América unas cuatrocientas Sociedades Gallegas de Instrucción, la mayoría en Cuba y Argentina, que abrieron y financiaron aproximadamente unos 225 colegios en toda Galicia.
Se puede decir que, en materia infraestructural, las asociaciones de emigrantes dotaron al país de la primera red de edificios escolares expresamente diseñados y construídos para acoger con dignidad la tarea docente, equipándolos además, por lo regular, con un mobiliario ye material didáctico abundante y moderno, que resultaba poco común en las escuelas rurales de aquel tiempo.